Las excentricidades de las estrellas de rock no paran de sorprendernos

El proceso de crecimiento de un artista es algo bastante interesante de ver, y prueba de ello es la reciente película autobiográfica de Freddy Mercury: Boemian Rapsody. Pero como es bien sabido la realidad supera a la ficción, y en esta película no se da una gran importancia a la vida de desenfreno que llevaba Freddy, aunque tampoco creo que sea necesario pues sería meter un morbo innecesario por el legado que dejó.

Las estrellas de rock, así como las de otros géneros como el rap o el pop, han protagonizado situaciones vario pintas que cuando llegan a oídos del público generan perplejidad. La realidad es que la fama es bastante dura de asumir para muchos, sobre todo cuando hay detrás un proceso de creación complejo y basado en supersticiones.

Este último punto, las supersticiones (y también las necesidades) forman la base de este artículo, ya que vamos a ver algunas de las exigencias que las estrellas de rock y del pop exigen para tocar. Pero comentábamos, hay que entender ciertos aspectos antes de entrar en detalle, ya que de otra manera no entenderíamos nada.

Cuando un grupo o cantante pasa a la fama se produce un cambio de mentalidad basada en la importancia que hay detrás de la figura. Esto supone que el artista se cree un peldaño por encima por la importancia que tiene su legado, lo que no deja de ser una representación del ego personal.

Pero lo cierto es que muchas de las acciones diferenciales de los artistas es lo que genera el halo detrás de ese personaje. La típica imagen de la estrella de rock saliendo de la limusina es tan clásica que muchas personas han decidido representarla por ellos mismos. Y esto es fácil debido a que existen empresas de alquiler de limusinas, siendo una de las mejores empresas Alquiler de Limusinas Bilbao, que presta sus servicios para bodas y despedidas con los mejores precios.

Qué cosas raras piden los artistas

Steven Tyler de Aerosmith exige llevar siempre consigo a su mascota, un cocodrilo de pequeñas dimensiones, para que lo acompañe en los tours. Un vicio más común es la difícil tarea de conseguir la cerveza favorita de Axl Rose, que ha de importarse de República Checa. O melón cuadrado, una especie rara exclusiva de China.

Bruce Springsteen y sus instrumentos: exige que haya una bombona de oxígeno para reanimarse después de un concierto o entre canción y canción. Antes de un concierto, hace afinar el piano a las 3, 6 y 9 de la noche. En su camerino tiene que haber Pepsi-Cola, Ginger Ale, 7-Up, zumos, café, cerveza, agua mineral, zumo de manzana sin azúcar, té, limones y miel. Durante sus giras, contrata a un vigilante 24 horas que no se despegue del lugar donde están sus guitarras.

Amy Windhouse, en su actuación del Rock in Rio de Lisboa en el 2008, pidió botellas de vino de 600 euros que la organización no pudo proporcionarle porque se salían de presupuesto. Antes de actuar pidió un esmalte de uñas rojo. Por suerte un grupo anterior pudo prestárselo. Metallica, por su parte, traen su propio chef, su cocina, su lavadora y secadora. Los Linkin Park dan bastante trabajo, porque cada alimento tiene que ser envuelto en celofán por separado, y los Red Hot Chili Peppers mandan quitar todos los muebles de los camerinos para traer su propia decoración zen.

The Rolling Stones son otros que llevan de cabeza a sus asistentes. Piden decenas de coches, varios camerinos detrás del escenario con refrigeración y baño, 600 toallas y, cómo no, litros exacerbados de alcohol. Llevan sus propios muebles para el backstage (incluyendo mesa de ping pong, pin-ball y videojuegos) y una sala de primeros auxilios.

Marilyn Manson pide cantidades inmensas de ositos de gominola. Coldplay: vodka, whisky, vino tinto y vino blanco (eso sí, que no sea Chardonnay). Otro capricho, exigen postales locales para enviar a sus hijos. Las exigencias de Motley Crüe son, a parte de las boas constrictor y ametralladoras falsas para sus espectáculos, un listado con todas las reuniones de alcohólicos anónimos que hay en las ciudades en las que tocan. Prefieren tener ayuda antes de caer en la tentación.