Enoturismo por Alicante

Enoturismo por Alicante

Alicante es sinónimo de playas de ensueño. Si preguntas a tus más cercanos habrá pocos que no hayan estado alguna vez disfrutando de esta provincia. Pero Alicante no es solo sol y mar. Son muchos aspectos que hacen de este sitio, uno de los más apetecibles por los turistas. El último dato dice que los turistas internacionales que visitaron la Comunidad Valenciana en 2018 superaron los 9 millones (9.208.898), con un incremento del 3,2% interanual y gastaron 8.944,7 millones de euros, lo que supone un aumento del 4,9% con respecto al 2017.

Pero hay otro tipo de turismo que cada vez tiene más adeptos entre los turistas. El denominado enoturismo. El también llamado turismo enológico es un tipo de turismo enfocado en las zonas de producción vinícolas. Se relaciona con el turismo gastronómico, y con el turismo cultural dependiendo del carácter histórico o artístico de la industria vinícola en la zona como patrimonio industrial. En los últimos años está ganando mucho terreno. El enoturismo ofrece a las bodegas la posibilidad de promocionar el origen de sus productos, y pueden disponer de tienda o posibilidades de ofrecer una cata.

Nos ponemos en contacto con Bocopa para que nos den más datos de cómo es una visita enoturística a una bodega alicantina. En este caso la visita dura dos horas aproximadamente. En ella se incluye una proyección de vídeo de cultivos y elaboración de vinos. No falta un tour guiado por la bodega (plantas de embotellado, depósitos de fermentación y cava de barricas). Y por supuesto, una cata de vinos de Alicante de 6 de sus mejores vinos dirigida por enólogo en una aula de catas profesional. Incluye: plato de lomo y queso.

Personas y precios

Esta visita es para grupos, mínimo 12 personas. En caso de no alcanzar dicha cifra, se puede consultar si puedes unirte a otro grupo. Esta visita sale por 15 euros. Ahora bien, si estás pensando que para hacer esto hay que ser un entendido en vinos, estás confundido. Sólo hay que venir a visitar las bodegas y dejarse llevar por un experto enólogo para desvelar los secretos que albergan los más preciados vinos mediante los cinco sentidos.

Es todo muy sencillo, además se hace de una manera divertida y didáctica. Con esto serás capaz de distinguir visualmente si un vino es joven o tiene crianza, pondrás a prueba tu olfato con un juego de aromas del vino, y lo más importante, lo pasarás genial en un ambiente distendido. La verdad que es una forma divertida de sorprenderte y de conocer un mundo nuevo.

Y es que enoturismo también es sinónimo de ver cultura. En este caso, estas Bodegas Bocopa se encuentra enclavadas en el corazón de la Ruta de los Castillos (Petrer, Villena, Sax, Castalla y Novelda). Por eso, el turista quedará asombrado con la belleza de los parajes naturales que rodean las instalaciones de la bodega: desde el Arenal del Almorxó, hasta el Paraje de Catí ó la Montaña del Cid. Además, la zona es famosa tanto por su gastronomía casera (son de renombre sus gazpachos manchegos, el caldo con rellenos de carne o las paellas) como por la gastronomía de autor. No en vano en los últimos años han proliferado en el municipio distintos establecimientos de restauración caracterizados por su alto nivel y calidad. Y para los más golosos, una visita ineludible es la de las pastelerías y el obrador Totel del maestro Paco Torreblanca. Uno de los magos en esta lides.

Beneficios

Hay una serie de aspectos positivos del sector enoturístico en España que puede ser beneficioso y enriquecedor tanto para los turistas que hacen una «escapada» a bodegas vinícolas como por los propios empresarios e instituciones. Los primeros, generalmente amantes del vino, se benefician de la fusión de la buena gastronomía con el valor añadido del vino de calidad. Por otro lado, los segundos utilizan este método para promocionar sus productos y recibir así un feedback de la mano de sus clientes ayudándoles a mejorar la calidad del producto.

Pero tampoco hay que olvidar que para que un producto o servicio turístico en una bodega funcione y sea rentable, debe ser desarrollado por un departamento específico dentro de la empresa, y que este modelo productivo tiene que ser también un trabajo conjunto entre todos los departamentos de la bodega. Debe haber, por tanto, colaboración entre las bodegas, empresarios e instituciones. Y así es como Alicante se ha convertido en un referente del enoturismo. Seguro que la próxima vez te animas a hacer una escapada y poner al vino como referente.