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Cirugías para tratar las varices que debes conocer

Las varices son un problema bastante común en mujeres, que además de molesto, no se sienten nada atractivas a nivel estético. Por esto, y para ayudar a quienes lo sufren, la estética ha desarrollado diferentes tratamientos y cirugías para eliminarlas y devolverle a las piernas su aspecto original.

Ahora, el problema es elegir entre la variedad de ofertas que existen con la garantía de estar escogiendo la mejor intervención para nosotros  y en términos de calidad.

El problema es que aún no hay suficientes estudios comparativos que nos arrojen luces sobre cual es el mejor, además que estos pocos difieren en los resultados. Lo que se sabe es que todos los tratamientos que existen son bastante parecidos, por lo menos en el objetivo de destruir la vena por completo, de impedir que la sangre se acumule en las piernas o incluso, alguno s prometen las dos cosas.

Si de todas maneras quieres una ayuda al evaluar las ofertas que existen hoy en día, hemos elaborado una pequeña guía para ti, con la ayuda de un experto en materia, el Dr. Jorge Molina.

¿Qué son las varices?

Aunque si estás en este artículo es porque ya conoces muy bien las varices y lo que quieres es deshacerte de ellas, no está de más hablar un poco de sus características.

Se tratan de venas abultadas y retorcidas cerca de la superficie de la piel que suelen aparecer en las piernas. Se suelen originar por una insuficiencia venosa crónica, por la cual las venas no consiguen ayudar a que la sangre vuelva a fluir hacia el corazón de forma eficiente, y esta se acumula en las piernas.

Las varices pueden ser dolorosas, provocar picor y resultar antiestéticas, sobre todo al estar de pie y caminar; y en ocasiones, pueden dar lugar a alteraciones de la piel o heridas (úlceras) en las piernas que tardan más de dos semanas en cicatrizar.

Es un problema muy común, un tercio de los adultos tienen insuficiencia venosa crónica, siendo las mujeres las más propensas a sufrirlas.

¿Cómo se tratan las varices?

Ahora si pasamos al tema de interés, ¿cómo deshacerse de las varices?

El tratamiento más tradicional de todos siempre ha sido la cirugía de extirpación en la que se realizan pequeñas aberturas en la pierna, la vena superficial principal (llamada «vena safena mayor», que va desde la ingle hasta el tobillo) y cualquier vena varicosa conectada, por supuesto con el paciente bajo anestesia local para que no sienta dolor durante la intervención.

No obstante, se han ido encontrando muchos más tratamientos con el paso del tiempo como del tipo endovenoso, en el que se inserta un tubo muy fino hacia la vena con el objetivo de sellar la vena principal del muslo dañando deliberadamente la pared de la vena, y de cuales podemos encontrar dos tipos. Ambos bajo la aplicación de anestesia local y sin dolor alguno durante el tratamiento.:

  • Radiofrecuencia: Consiste en la aplicación de calor a través del catéter. Entonces, es una intervención donde se utiliza la energía térmica de los láseres, las ondas de radio o el vapor para dañar la pared de la vena; siendo el tratamiento más recomendable si las venas están enfermas.
  • Escleroterapia: En este tipo de intervención se inyectan son sustancias químicas (incluida la espuma o el pegamento) para dañar y, en consecuencia, sellar la vena. Estas sustancias destruyen el tejido hasta destruir las varices para que se acaben reabsorbiendo y se disimulen sin necesidad de extirparlas. Incluso, aunque siempre se han utilizado sustancias líquidas, hace algún tiempo se ha estado utilizando más bien nuevas modalidades en forma de microespuma. Se puede usar en casi todo tipo de varices y en las arañas, buscando un buen resultado estético.

De esta forma, el dolor, la hinchazón, los hematomas y la sensación de pesadez en las piernas desaparece inmediatamente a la vez que la sangre que circulaba por esa vena pasa a circular por venas sanas, restaurándose el normal funcionamiento del sistema circulatorio

Pero, además, también tenemos la siguiente oferta de tratamientos innovadores:

  • Fleboextracción. Consiste en la extirpación de todas las venas varicosas visibles así como de la vena safena interna o externa (las venas situadas en la superficie de la pierna y que suelen ser el origen de la mayoría de las varices).
  • Flebectomía. Se trata de la eliminación de pequeñas venas dilatadas superficiales mediante una pequeña intervención ambulatoria con el uso de anestesia local. Es un método muy seguro y eficaz cuando se trata de várices de mediano y gran calibre. Se practican pequeñas incisiones de no más de 2 milímetros con un instrumento similar a un ganchito que se utiliza para extraer todo el trayecto varicoso. Lo mejor es que las incisiones son tan pequeñas que no requieren de sutura y terminan desapareciendo por completo varios meses tras la operación.
  • Tratamiento Ablativo mediante láser endovenoso, en esta cirugía se quema la vena con el láser. Es un tratamiento muy eficaz pero si que puede dejar una pequeña pigmentación o equimosis (como un golpecito morado) en la zona que desaparece con el tiempo.
  • Vapor de agua: Se parece a la cirugía con inserción de catéter de la que hablamos anteriormente, pero en este caso en vez de inyectar calor o químicos, se inyecta vapor de agua a presión. El agua se calienta y se emite a presión, llevando el vapor por dentro de la vena hasta la zona a tratar. El vapor se condensa de nuevo en agua y el calor resultante es absorbido por la pared de la vena. Con esto se consigue cerrar la variz por el efecto calórico del vapor de agua sobre la pared venosa varicosa. Así, se trata de una técnica nada invasiva, pero que si es verdad no se ha probado mucho.
  • Clavivein: Se practica de forma endovenosa mediante un dispositivo y un catéter que en la punta tiene un rotor. Éste rompe la íntima de la vena safena mientras que se inyecta espuma al mismo tiempo. Su efectividad no ha sido probada aun y además podría ser el tratamiento más costoso ya que se realiza mediante un dispositivo de un único uso.

Tiempos de recuperación

Para decidir cual sería la intervención más idónea, también es bueno conocer los tiempos de recuperación por los que tiene que pasar el paciente.

Los tiempos suelen depender del tipo de intervención que se realice, así, por ejemplo:

  • La radiofrecuencia con flebectomía por microincisiones permite una total recuperación en una media 2-5 días, por lo que es muy recomendable en pacientes que necesitan incorporarse rápidamente a la vida laboral.
  • La microespuma es la ideal para pacientes que no pueden pararse en ningún momento, ya que está permite hacerse en varias sesiones sin tener que cambiar la vida habitual entre cada una de ellas.
  • Otro tipo de cirugías pueden llegar a tomar hasta 15 de recuperación, por lo que los pacientes deben poder comprometerse a guardar el reposo oportuno.

¿Cómo decidir qué tipo de cirugía es más adecuada para cada paciente?

Ya te hemos presentado los diferentes tratamientos para las varices y te hemos explicado que hasta ahora no existen suficientes estudios para establecer cual es el mejor, sin embargo, si que hay formas de acercarnos bastante a la mejor elección.

Par ello, el Dr. Jorge Molina nos explica que debes acudir obligatoriamente con un médico experto en materia para que te haga un diagnostico apropiado, en donde se conozca que tipo de varices base van a tratar, y a parir de allí se decida la mejor solución para la salud del paciente y para lograr los resultados estéticos que este busca.

También hay que tomar en cuenta las características del paciente: qué tipo de paciente vamos a tratar, qué riesgos propios tiene (edad, diabetes, tensión alta…), qué situación laboral tiene, tiempos de recuperación que necesita etc… Por ejemplo, no es lo mismo una persona que tenga tiempo de sobra para su recuperación, como una que tenga una vida muy activa que no pueda abandonar; o un paciente de 30 años y uno de 75.

Por su parte, e intentando contestar a la duda, El Capítulo Español de Flebología y Linfología (CEFyL), llevó a cabo un análisis de las diferentes técnicas quirúrgicas para operar las varices, y la conclusión a la que llegaron fue que lo importante a decidir no es la técnica que se utiliza, sino quien la aplica, instando a los pacientes a poner el foco en conseguir, no una técnica adecuada, sino un médico experto, con buenas referencias y confiable.

Por ejemplo, un buen cirujano siempre recomendará acudir a la cirugía solo cuando las varices constituyen un riesgo importante para la salud, y que deberían comentarle esto al paciente en la exploración inicial del caso. Es decir, un buen médico hará una valoración de la distribución de las varices y su situación evolutiva para poder hacer una propuesta terapéutica basada en la patología específica que presenta el paciente y en sus expectativas.

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