Una gran fiesta para despedir la temporada

Practicar un deporte colectivo y formar parte de un club es una experiencia única. Es pertenecer a una gran familia y conformar un sentimiento único, que forma parte de nosotros mismos y que supone un gran orgullo. Es además una manera de hacer nuevos amigos, mantener la línea y comenzar a forjar una trayectoria deportiva que puede sernos de gran utilidad en un futuro.

Hacia el final de la temporada, es usual que muchos clubes organicen un evento de despedida. Este es el momento idóneo en el que se mezcla la fiesta con el deporte, algo que a los más jóvenes siempre les agrada y que les permite pasar un buen momento antes de marcharse de vacaciones y pasar varios meses al margen de la actividad deportiva que atañe al club.

Mi hijo comenzó a jugar al fútbol en el equipo del barrio en el mes de marzo del año pasado. Tenía tres meses, hasta junio, para demostrar su valía ante los responsables del club y para eso era necesario que poseyera el mejor material futbolístico al que pudiera tener acceso. Por eso comencé a pensar en la posibilidad de comprarle unas zapatillas de fútbol y las tan siempre deseadas medias, muy útiles a la hora de prevenir heridas y rozaduras de todo tipo.

Aunque recorrí muchas de las tiendas especializadas en deporte de mi ciudad, no encontré nada que satisficiera mis expectativas. Quería algo con lo que se pudiese jugar al fútbol con comodidad y seguridad sin que eso implicara un desembolso económico demasiado grande. La solución pasaría por conocer la página web de Marians Sport, una tienda online encargada de proporcionar el material que quería a un precio muy competitivo.

Con los nuevos elementos, mi hijo empezó a desenvolverse como pez en el agua en el terreno de juego… y fuera de él. Sus tan destacadas actuaciones llamaron la atención de los entrenadores y de los compañeros, y este fue uno de los motivos que le convirtieron en uno de los personajes más populares del club. Para cuando el mes de junio llegó, él ya estaba perfectamente socializado con el resto del personal y había hecho grandes amigos y contactos para el futuro.

Interesado en cómo se sentía con el material deportivo que le había comprado, le pregunté al respecto en varias ocasiones. Su respuesta había sido firme en todo momento: era cómodo y le permitía sortear lesiones y heridas de todo tipo. Esto me reconfortaba y me hacía estar seguro de que la decisión que tomé al acudir a Marians Sport había sido más que correcta.

Una gran noticia amenizada con música en vivo

La temporada acababa de terminar y, como apuntaba en las primeras líneas de este artículo, el club montó una estupenda fiesta para despedir la temporada. El evento, que congregó a jugadores, aficionados, familiares de jugadores, directivos y patrocinadores, resultó especialmente divertido porque contó con un concierto con música en directo y un gran ambiente de hermanamiento entre los diferentes estamentos del club.

Entre tanta algarabía, el Presidente del club se acercó hasta mí para contarme algo importante. El equipo más importante de nuestra ciudad, cuya cantera contaba con los mejores entrenadores e instalaciones, quería hacerse con los servicios de mi hijo. Sin duda se trataba de una buena noticia, algo que alentaría al chaval a continuar con la práctica del que es su deporte favorito.

Hablaríamos de eso después. Sin embargo, a mí la idea me encantaba. Sabía que aquel club contaba con un equipo en la División de Honor juvenil y que, con el paso de los años, mi hijo podría acceder a ese equipo y mostrarse así ante los ojeadores de los principales equipos de fútbol de todo el país.

La fiesta continuó y, en el epicentro de la misma pude observar cómo el muchacho bailaba, cantaba, reía y, en definitiva, disfrutaba con el resto de sus compañeros de un concierto como aquel. Todavía no sabía nada, pero a buen seguro ese día su ilusión iba a verse exponencialmente aumentada. Por supuesto, así fue.