Ruedas quemando asfalto y la música a todo trapo

Es probablemente la combinación más usada en el mundo del cine, tanto en persecuciones policiales como en películas tipo “The Fast and the Furious”. Con la música a todo volumen pisamos el acelerador y vivimos una experiencia excitante cargados de adrenalina hasta las cejas. Eso sí, nada de poner pachanga o música melódica, en estos caso los que pega es la “maquineta” y la música de DJ digital.

Uno de los últimos films que han vuelto a poner en pantalla la tan conocida combinación ha sido “Baby Driver”, una película que algunos críticos miraban con recelo y que al final ha parecido ser un producto de entretenimiento muy correcto y digno. Pero teniendo en cuenta lo bien que funciona, ¿por qué no ponemos la ponemos en práctica en la vida real? Lógicamente hay quien ya lo practica poniendo la radio a todo volumen y molestando a los vecinos cuando, a altas horas de la madrugada, pasa su coche a toda velocidad por la calle, ventanas bajadas, en pleno mes de agosto. Pero no hablo de un grupo de macarrillas intentando divertirse a costa del sufrimiento ajeno, hablo de hacer las cosas bien y de vivir una experiencia única.

Hace cuestión de dos meses me regalaron unas entradas para el circuito de velocidad de Villena, Chicharra Karts, y aunque era algo que no me llamaba demasiado la atención pensé que sería una oportunidad única para probar mi teoría. Fui con un amigo, y mientras que él vivió a tope la idea de estar sentado en un kart de velocidad creyéndose Fernando Alonso, yo lo que viví a toda velocidad fue la situación, con los casos puestos a un volumen más que considerable y pisándole al acelerador todo lo que mis reflejos me permitían. Es como convertirte de pronto en protagonista de una de esas películas y ser el rey de la carretera, o la reina en mi caso.

Mi siguiente paso, al menos el que tengo en mente, es pillar este servicio de alquiler de coches deportivos en Santiago de Compostela y vivir una experiencia única conduciendo por las carreteras secundarias que van a dar al mar, con esos acantilados y esas vistas tan paisajísticas que todos conocemos de Galicia, con un buen tema sonando por los altavoces. No pretendo alcanzar la velocidad que pillé en los karts pero sí ir lo más ligera posible, sin poner en peligro a nadie, disfrutando del momento. Mi idea es alquilar el BMW M3 Coupe de 580 CV, pero no descarto cambiar de opinión de aquí a junio, que es cuando pretendo hacer el viajecito.

Cuidado con el volumen

Si os animáis a vivir la experiencia hacedlo en un área como la que os he descrito yo y no en medio de la ciudad. De hecho, la mula que os puede caer por poner la música del coche demasiado alta es de 300 euros, y con razón, pues a nadie le interesa lo que estés escuchando tú en ese momento.

Por lo visto, queda a criterio del agente la consideración de lo que es ruido o no, pues no hay un límite de decibelios establecido. Si pasamos cerca de un coche de policía y el agente estima que el volumen de nuestra radio es molesto o demasiado alto, podrá pararnos y multarnos porque, aunque no tenga ninguna prueba de ello, es nuestra palabra contra la suya, y es mejor no entrar en ese juego. Así que disfrutad, pero con conocimiento.