Los años no pasan en balde

Creo que me estoy haciendo vieja y lo sé porque han cambiado mis preferencias en tema de eventos y conciertos. Antes, cuando me hablaban de algún festival o algún conciertazo de esos en los que van diferentes grupos a amenizar la jornada, pensaba en que lo importante era saber la localización (por la movilidad y todo eso) y si habría bebida en barra a buen precio. Algo bastante lógico teniendo en cuenta que en algunos festivales no se conforman con sacarte los ojos con la entrada sino que, además, te cobran cada copa a 12 euros. Pero hoy me he sorprendido ilusionada porque una amiga me ha dicho que este fin de semana hay un evento con paellas gigantes…. ¡quién me ha visto y quién me ve!

Ni bebida, ni rollo, ni transporte, a mí lo único que me ha emocionado ha sido saber que, en medio del concierto, a eso de las 14:00, iban a sacar paellas gigantes para todo el mundo y, además, gratis (bueno, seguro que se las habrán cobrado previamente y muy bien en el precio de la entrada, pero ese es otro tema).

Un festival playero

Se trata de un festival que han organizado en la playa de San Juan, Alicante, donde van a poner un escenario enorme al que acudirán grupos emergentes de toda España para presentar su música. Por lo visto casi todos son de pop-rock pero también hay del rollo a “Efecto Pasillo”, muy veraniego. Empieza a las 10 de la mañana y acaba a las 17 de la tarde, rollo tardeo, y por lo visto, a las 14:00 van a sacar paellas gigantes de Rossini para todo el mundo y jarras de sangría.

El caso es que en cuanto me ha dicho lo de las paellas me ha molado más la idea. Al principio me he echado un poco para atrás por las altas temperaturas. Dicen que este fin de semana llegaremos a los 34 grados, sobre todo a esas horas tan cruciales del día, pero van a montar una carpa enorme con ventiladores e instalación de gomas, tipo regadío, que irán echando agua fresca como una llovizna suave cada poco tiempo. Esto ya lo había visto antes, sobre todo en restaurantes de playa, pero jamás lo había visto en un festival o en un evento de este tipo.

Eso, unido a lo de las paellas, me ha terminado de convencer. Debe estar bien pasar el día en un festival y acabar pronto para poder hacer otra cosa por la tarde o, simplemente, descansar. Aunque también será un poco raro, o eso pienso yo.

Primero fue la fiesta en sí, que pasó de ser en la noche hasta altas horas de la madrugada, a empezar a reunir a gente durante y después de la hora de comer. En zonas del levante como Elche, Murcia y Alicante, ahora hay más gente practicando el “tardeo” que el “nocheo” y, al fin y al cabo, viene a ser lo mismo pero acabando antes. O, al menos, esa es la idea porque luego seguro que hay gente que empalma la fiesta del día con la de la noche, pero ese es otro tema también.

El problema de todo esto es, como siempre, la falta de civismo (o tener dos dedos de frente, según se mire). Y es que antes podíamos encontrarnos a jóvenes borrachos a las dos o las tres de la madrugada, algo que ya de por sí no es que dé muy buena imagen, pero ahora nos los podemos encontrar a las tres también, pero de la tarde, o a las cuatro, y a las cinco ya no te cuento cómo van algunos. Luego, una familia sale a pasear por el centro de la ciudad con sus hijos y se encuentran semejante espectáculo, con chavales vomitando, crías gritando y dando el espectáculo y situaciones similares. ¿Veis? Este pensamiento es otro motivo por el que creo que me estoy haciendo vieja. Antes veía a la gente borracha y pensaba…pringados… Ahora los veo y pienso… no se puede ser más gilipollas.